"Si tus acciones inspiran a otros a soñar más, aprender más, hacer más y ser mejores, eres un líder". John Quincy Adams

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viernes, 27 de junio de 2014

Saber decir NO es necesario… pero no lo digas gritando.

¿Vas a hablarnos de estilos de comunicación? Es un tema un tanto manido ¿no?

Puede que así sea. Tal vez el tema de hoy no te interese. No importa. Otra vez será.

Para los que penséis que no está de más recordar conceptos básicos, os propongo esta píldora formativa en la que a través de dos vídeos y un test podréis identificar vuestro estilo comunicativo predominante y sus consecuencias en vuestro día a día.
 
¿Cuál es tu estilo de comunicación?

En nuestra relación con los demás y ante situaciones en las que nuestros pensamientos, creencias, opiniones y criterios difieren del resto, todos tendemos a actuar siguiendo un patrón determinado por múltiples elementos, podemos ser:

Pasivos, y no defender nuestra postura por el miedo atroz al enfrentamiento.

Agresivos, imponiéndolos y faltando el respeto a los demás.

Asertivos, argumentando con firmeza pero teniendo muy presente el no hacer daño al resto de personas, respetando sus puntos de vista aun no compartiéndolos.
 
¿Quieres ejemplos? Visualiza este vídeo.

Seguro que os habéis identificado claramente con uno de los personajes (obviamente todos solemos movernos en los tres estilos), pero

¿Cuál es el que pones en práctica habitualmente, el que te define?

¿No lo tienes claro?

Si quieres conocer tu nivel de asertividad, puedes acceder a este test cuyos resultados tal vez te ayuden a situarte. 

Por último veamos qué consecuencias puede tener cada uno de estos estilos. En el último de los vídeos Hermínia Gomà lo resume perfectamente:

El agresivo acaba normalmente sólo, nadie quiere relacionarse con una persona irascible, en permanente estado de erupción, que grita y se desborda por cada pequeño detalle que no controla.

El pasivo, acaba por sucumbir a estados de ansiedad y depresión, se pierde entre tanta sumisión. A fuerza de no explicar su postura, sus intereses y sus necesidades, se olvida de sí mismo, deja de valorar lo poco que valoraba de su personalidad, se convierte en una sombra que deambula alrededor de focos más potentes.

El asertivo sabe que puede hacer valer sus derechos de una manera respetuosa, que puede hacer críticas constructivas, que puede decir NO siempre que tenga cuidado en no herir a los demás, y en tener presente que sus derechos terminan donde comienzan los del resto. Son personas con mayor autoestima, que expresan lo que piensan y sienten, que sin buscar el conflicto cuando lo encuentran de frente lo asumen sin arrugarse como pasas. 

Trabajar la asertividad es fundamental para alcanzar una mejor relación con los demás y con nosotros mismos. Puede resultar muy difícil para aquellas personas situadas en los extremos (pasivos/agresivos), pero aun siéndolo, no es imposible, tan sólo hay que practicar.

¿Qué técnicas utilizas tú?

miércoles, 4 de junio de 2014

Cómo son las Relaciones Estrella (Matriz BCG)



Fuente:  Google
 
En el post Cómo son las Relaciones Incógnitas, repasé algunos elementos que identifican ese bullir de actividad, esa ceremonia de seducción que tod@s ponemos en marcha cuando queremos atraer a nuestra vida personal o profesional a alguien que nos interesa de manera altruista (la menos de las veces) o por el interés te quiero Andrés en más ocasiones de las que moralmente admitimos.

 
Hoy hablaré de las Relaciones Estrella

 ¿Ves a esa pareja que pasa todo el tiempo juntos como auténticos Agapornis?

¿La ves? ¿Si?

Esa es sin duda una relación estrella.


El ROI en este tipo de relación profesional:

En la relación estrella seguimos invirtiendo mucho esfuerzo, tiempo, ganas y alguna que otra renuncia, pero a diferencia de la relación anterior, comenzamos a obtener beneficios:

Al principio puede que sólo consigamos migajas de atención: un saludo o un café más largo de lo habitual o el poder sentarte a su lado en una reunión enviando al resto de la organización la señal deseada:

“Que lo sepa todo el mundo, soy su amig@”

Con el tiempo, si lo haces bien y a la otra parte también le interesas, los beneficios irán in crescendo: asistir a un curso muy demandado y con pocas plazas disponibles, defender tu postura en un conflicto, enterarte el/la primer@ de noticias importantes y también, por qué no reconocerlo, de chismorreos jugosos, el obtener ayuda en el proyecto con el que andas atascad@, el perdón por algún que otro descuido...
 
Todo son mieles, tan dulces que crean adicción.

Al lado de la otra persona como dice Bob Esponja, sentimos que “hoy es un día bonito y luminoso”, aunque caigan chuzos de punta.

¿Quién no ha vivido este tipo de relación electrizante?

Precisamente por su energía es aconsejable tener en cuenta que, cada vez la relación requerirá mayor exclusividad, con su otra cara de la moneda, la del aislamiento. Es importante mantener parcelas relacionales separadas, algo que en algunos casos y con determinado tipo de personas es prácticamente imposible.

Tú… Inténtalo.

Cómo evolucionan las relaciones estrella en el ámbito profesional:

Es difícil generalizar, pero su evolución suele ser:

a)  La complicidad y el nivel de comprensión hace que se convierta en una amistad auténtica, donde el equilibrio entre las partes, el respeto, la aceptación y el apoyo mutuo existen realmente, sin segundas o terceras intenciones.
 

b)  Se ha establecido tal normalidad, que la relación se mantiene sin apenas inversión, las convertimos sin querer o queriendo en relaciones vacas lecheras. Estarán ahí siempre. Eso creemos.
 

c)   El hartazgo ante la sumisión. Hay estrellas que tienen que brillar con luz propia siempre y necesitan el reconocimiento constante. Los roles quedan repartidos: de una parte la Madrastra de Blancanieves y del otro el Espejito, Espejito Mágico.
 

d)  La monotonía hace que, como decía Gila, donde antes había un hermoso lunar, crezca ahora una verruga horrorosa. Nos aburren un poco, comenzamos a diversificar nuestra atención.
 

e)  Descubrimos una nueva estrella en el firmamento de nuestra organización y toca “recolocarse”. Sin pudor apagaremos la luz de la anterior y nos lanzaremos de nuevo a la carrera.

 
En esta danza es conveniente no olvidar que los caminos son bidireccionales. Unas veces seremos víctimas y otras verdugos.

 ¿Qué harías tú en cada caso?
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